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Descarga directa - Resumen Valencia - Real Valladolid parte 1
Descarga directa - Resumen Valencia - Real Valladolid parte 2
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Cronica del partido, fuente: El norte de castilla
El Valladolid desquicia al Valencia en una gran segunda parte, pero Silva decide el choque con otro gol de 'churro' en el minuto 89
David Jiménez Silva, que saltó al campo en la segunda mitad, consigue esquivar una entrada del blanquivioleta Álvaro Rubio para hacerse con el balón ante la mirada de Fernando Morientes.
Un campo de 105x60, unas porterías de 7,32x2,44, y al final resulta que todo es cuestión de centímetros. Unos pocos aquí y unos pocos allá son capaces de cambiar el escenario de un partido de forma radical. Con solo dos centímetros más que hubiera juntado las manos Santiago Cañizares se habría ahorrado el escarnio público de verse en televisión 'cantando' a todo trapo. Pero las abrió más de la cuenta y se le cayó el balón a los pies de Kome, que había acudido a presionar sin muchas ganas, casi obligado por la rutina que impone Mendilibar a su equipo. Se acercó por allí a ver qué pasaba y contempló atónito el regalito del portero intocable. Metió la punterita y adentro.
Pero que el partido iba a ser cuestión de centímetros se vio después, conforme pasaban los minutos. Por ejemplo, los que sacaban los delanteros del Valencia a los centrales del Valladolid. Morientes y Arizmendi son dos torres de cuidado, aunque algo desacompasadas. Cuando uno acudía a peinar un balón, al otro se le olvidaba que debía iniciar la maniobra hacia el espacio libre. En lugar de eso se juntaban los dos, o se alejaban tanto que el esférico caía manso a los pies de García Calvo o Rafa.
Eso sí, a balón parado la cosa daba miedo. Joaquín saca entonces lo mejor de su irregular pierna diestra y coloca la pelota donde más dudas crea a la defensa. Morientes, Baraja, Arizmendi y compañía se anticipaban y tocaban el balón. Al Valladolid solo le quedaba estorbar. Y lo hizo, salvo en un cabezazo de Baraja que salió rozando el poste. Otra vez por centímetros.
Empate evitable
Las alineaciones presentaban aspectos curiosos. Quique Sánchez Flores sólo alineó a dos de los diez jugadores que se marcharon con sus selecciones. Y Mendilibar volvió a confiar en el bloque de la temporada pasada, sobre todo con la inclusión de Álvaro Rubio junto a Borja. El gallego perdió un balón en el centro del campo -nada habitual, desde luego- y el esférico acabó en un disparo lejano de Arizmendi. Desde su casa, prácticamente. Flojo, más o menos bien dirigido pero desde luego atajable. Salvo para Butelle, que lo despejó en corto pero unos centímetros demasiado largo. Los que le faltaron para recuperarlo antes de que llegara Morientes. Y el 'Moro' llegó, desde luego. No es Fernando Torres. Y marcó el empate.
Fue la última noticia que se tuvo del Valencia hasta el minuto 89. Desde el gol hasta entonces, el equipo 'ché' padeció un declive espectacular. Se vino abajo en lo físico, en lo moral y en lo táctico. El Valladolid arrancó en la segunda parte con una fuerza tremenda, basado en la velocidad de Sisi y Pedro López por la banda derecha. De la izquierda no hubo noticias. Óscar Sánchez tenía bastante con frenar a Joaquín y Jonathan Sesma fue incapaz de poner en apuros ni una sola vez a Alexis, un central reconvertido a lateral derecho sospechoso.
El equipo de Mendilibar llegó en infinidad de ocasiones, exploró cada trozo de la línea de fondo y centró una y otra vez. Y ahí está el único 'pero'. No remató. Joseba Llorente tiene el tiempo de reacción atascado. En los 100 metros lisos eso significa perder la carrera. Y en Primera División, no rematar. Lo hizo en una ocasión de tijera mientras Albiol le tomaba medidas a mano para hacerle un traje, y Cañizares despejó a córner. Por un pelo. Y luego tuvo otras dos, una de cabeza que se marchó fuera y un tiro cruzado de los que la temporada pasada entraban como cohetes hacia la red. Ayer no. El balón se fue por más de un metro ante el alivio del Valencia.
El Valladolid dominaba y el equipo de casa recibía abucheos, pitos y broncas del público. Incluso se aplaudían irónicamente los pelotazos sin rumbo de Cañizares. Pero no se había rematado, y enfrente estaba el Valencia. O lo que es lo mismo, Silva y diez más. El jugador canario, amigo de Mendilibar, Llorente y Cifu, lo fastidió todo en la jugada más tonta. García Calvo y Rafa saltaron con Morientes en un balón colgado. Por un centímetro el esférico cogió la trayectoria que no debía, hacia el flanco izquierdo. Le cayó a Silva, que pegó a la pelota con violencia pero sin dirección. Iba a la grada. Pero a Pedro López le sobran dos centímetros de espalda. Los que tocaron el tiro de fogueo de Silva y lo convirtieron en un disparo letal.
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