lunes, 3 de septiembre de 2007

Real Valladolid - Deportivo de la Coruña (2-2) Jornada 2 07/08

Video resumen:

2º Jornada - Real Valladolid - Deportivo de la Coruña (2-2)


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Cronica del partido, fuente: El norte de castilla

Al coraje le falta remate

El Real Valladolid deja escapar al Deportivo en un partido que dominó en muchos momentos y en el que puso más fútbol y ganas que su rival

El Real Valladolid ya tiene un par de cosas claras en este campeonato de Primera. Que si sigue jugando igual que la temporada pasada es muy difícil ganarle, y que si dejas tirar dos veces al rival te puede costar dos goles. Incluso si el rival es el Deportivo mediocre y simplón de ayer. El churro de Riki dejó al Valladolid con un regusto agrio pese a haber hecho un buen partido.

La presentación del equipo ante el público respondió punto por punto a lo que se preveía. El guión está escrito desde la temporada pasada. Presión asfixiante, coordinación en los movimientos defensivos y velocidad a la hora de atacar. Con esas armas se subió con 88 puntos, y con esas armas se han sumado cuatro puntos en dos partidos en Primera. Suficiente como para que el equipo tenga fe en su forma de juego, sin importarle cómo esté el marcador en cada momento.

En contra estaba ayer un Deportivo que todavía no sabe a lo que juega. Esa ha sido la diferencia entre el equipo de La Coruña y los dos recién ascendidos a los que se ha enfrentado. Almería y Valladolid son dos equipos hechos, con mecanismos de juego adquiridos tras 42 jornadas en pugna por el ascenso. El Deportivo ha sido dos equipos en solo dos jornadas. El primer día formó con un once en el que Rodri ocupaba el lateral derecho y Manuel Pablo, un diestro, el izquierdo, y con Adrián López en punta. Ayer cambió seis caras de un plumazo. Rodri, titular el domingo pasado, se fue cedido al Poli Ejido 24 horas después. Barragán, un semifutbolista y semipúgil, pasó de ser suplente a titular en la banda derecha, igual que Juan Rodríguez en el centro del campo, o Verdú en la media punta. Síntomas de que el entrenador no reconoce el once que le debe sacar de apuros.

Lotina, largamente deseado por Carlos Suárez para el banquillo blanquivioleta, se quitó ayer méritos para ocuparlo alguna vez. Contrapuso al sistema del Valladolid un fútbol simple, directo y ramplón. Taborda en punta y pelotazos para el gigantón. El Valladolid contrarrestó la inferioridad aérea ante el uruguayo -otro semipúgil, pero este con predilección por los periodistas- con inteligencia. García Calvo, Rafa y los laterales se movían coordinadamente para buscar el rechace. Taborda la peinaba sin oposición, pero el balón siempre acababa en las botas de los defensores. Ni los deportivistas sabían colocarse mejor para buscar el toque de Taborda, ni el uruguayo sabe hacer otra cosa que saltar a cabecear todo lo que se mueva.

Fútbol sin remate

El fútbol que hubo, y eso incluye ganas de llevarse el triunfo, velocidad, ritmo y coraje, lo puso el Valladolid siempre. Lo que ocurre es que a este Valladolid le ciega su autoestima. Los jugadores están tan crecidos, se ven tan fuertes, que muchas veces se aceleran en exceso y escogen mal. Le ocurrió varias veces a Borja al salir en contragolpes claros y fallar ese último toque. En una, disparó desde el centro del campo cuando podía profundizar y abrir a un compañero. En otra, se le marchó el pase demasiado flojo. También le pasó a Vivar Dorado, y a Kome, que se aturulló en una jugada en la que tenía espacio para tirar o centrar y al final se le escapó un 'ni que sí, ni que no' que acabó en las nubes.

Esta velocidad excesiva que padece el Valladolid se da sobre todo en ataque, y es la que evitó ayer que se pusiera por delante mucho antes. Tuvo ocasiones para ello durante todo el primer tiempo, pero al final tuvo que ser García Calvo el que acertara a cabecear en plancha un saque de esquina de Kome. Era el minuto 45. El carácter del equipo quedó reflejado en la jugada posterior. Con el 1-0 recién marcado, saca el Deportivo de centro y Joseba Llorente sale disparado a presionar a los centrales. Llegó justo cuando Rubinos Pérez pitaba el final del primer tiempo.

El triunfo se escapó, por tanto, en esa falta de remate en el contragolpe, pero también en dos errores defensivos aislados. Si en Segunda hay poco espacio para el error, en Primera un fallo atrás se paga caro. La defensa se quedó encerrada en el área mientras Manuel Pablo ponía un centro y Taborda, el gigantón que solo salta, hizo exactamente eso, tocarla de cabeza y marcar.

El Real Valladolid tiró de carácter, se sobrepuso y se volvió a adelantar con un gol de Sisi a centro de Llorente. Pero de nuevo apareció el error defensivo, en esta ocasión un solo metrito al borde del área para que Riki armara la pierna. Tiró, pegó en un jugador blanquivioleta y entró de churro. Un empate y algunas cosillas más para aprender de este reestreno en Primera.

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