Video resumen:
Si le quieres tener en mayor calidad, aqui te dejo el video para que te le descargues:
Descarga directa - Resumen Mallorca - Real Valladolid
Contraseña: rvalladolid
Cronica del partido, fuente: El norte de castilla
El bloque se rompe
Los de Mendilibar se adelantaron con dos goles, pero tras el descanso los errores y la falta de acoplamiento propiciaron la remontada del Mallorca
Es el bloque. Ya está. No hay más secreto que ese en el juego del Real Valladolid. Un concepto que a ojos de Mendilibar lo engloba todo. La presión, el trabajo, la humildad ante cualquier rival y las oportunidades para cualquiera que forme parte de la plantilla y se lo gane en los entrenamientos. Una filosofía de trabajo que la temporada pasada llevó al Valladolid a un ascenso meteórico y que ahora, ya con los mejores, ha servido para dejar atónita a toda España con una exhibición ante el Real Madrid. Pero cuando ese bloque se rompe, el Valladolid es un equipo más, sin chispa, sin juego y a merced del rival.
Decía un taxista camino del Ono Estadi que al Valladolid le tocaba perder. Y lo razonaba con una lógica aplastante. «Hizo un esfuerzo muy grande contra el Madrid, igual que el Almería. ¿Y qué hizo luego el Almería? Pues jugó contra el Mallorca y no le cayó una goleada porque Güiza no tuvo mejor día». Era una idea, aunque eso sí, desprovista de algunos matices importantes, como que Mendilibar iba a cambiar a ocho jugadores en la alineación inicial porque confía plenamente en sus hombres.
Así que el Valladolid desmontó la teoría del taxista durante la primera parte. Y lo hizo aprendiendo del error ante el Real Madrid. No ganó porque tiró poco a puerta, y así es imposible marcar. Y en Mallorca se puso a ello desde el principio. Tanto, que Ogbeche tardó cinco minutos y medio en intentarlo y en dejar helado a Moyá con un zurriagazo espléndido desde la frontal.
Ese es el mejor escenario para los de Mendilibar. Un gol tempranero y espacios para montar esos contragolpes que surgen del trabajo defensivo de todo el equipo. Solo que con tanto cambio es inevitable que surjan algunos desajustes. Capdevila y Estoyanoff pudieron haber salido como héroes en la primera parte, pero fallaron en exceso, en especial en los metros finales. El uruguayo, el más desconocido para los blanquivioletas, dejó algunas cosas interesantes, como que se trata de un jugador habilidoso en el uno contra uno y que tiene decisión para buscar el remate.
Desajustes atrás
En defensa, en cambio, el desajuste llegaba por el lado de Alexis, titular en lugar de una opción que parecía más lógica, la de Baraja. Quizá el técnico buscaba fuerza y veteranía en el cuerpo a cuerpo con Güiza y Arango, pero no estuvo acertado. Rafa le sacó de apuros en más de una ocasión.
Suerte que Ogbeche, que había enseñado el camino, volvió a mostrarlo para recordárselo a todos sus compañeros. Se fue en velocidad, soltó otro latigazo y el despeje de Moyá lo colocó Víctor de cabeza, con precisión y unos reflejos impresionantes, en la red.
Hasta ahí, o mejor dicho hasta el final de la primera parte, duró el bloque. Después las fisuras se hicieron evidentes, y se agrandaron con los goles mallorquines, que hicieron mucho daño a un equipo al que ya le han remontado cuatro veces en cinco encuentros. Nunes sacó los colores a Alexis en un córner y Jonás se lo hizo a todo el equipo en una jugada individual que culminó Arango. Cinco minutos para echar abajo dos goles de ventaja y de paso desmoronar psicológicamente a un equipo que ya no sabe cuántos goles debe meter para ganar un partido.
El 2-2 sacó lo mejor del Mallorca y lo peor del Valladolid. Las líneas duras y correosas del Valladolid se relajaron, se volvieron endebles, y sin la disciplina de siempre cualquier equipo de Primera tiene calidad para hacer daño. Y más el Mallorca de Ibagaza, Güiza y Jonás.
Conforme pasaban los minutos, el Valladolid se deshacía y el Mallorca se iba arriba. Ganaba en presencia atacante ante un conjunto blanquivioleta incapaz de frenar el ataque bermellón, roto por el centro y con muchos agujeros atrás.
Güiza y Víctor Casadesús volvieron a dejar en evidencia a un Alexis que estuvo noventa minutos de más en el campo y remacharon lo que se temía, el triunfo local. Un 3-2 inaudito por la forma en que se produjo y doloroso por las consecuencias que pueda tener en el futuro. Para más escarnio, el Mallorca aprovechó el KO técnico para meter el cuarto y celebrar el triunfo entre olés del público. El mismo público que cuarenta minutos antes silbaba a los suyos camino del vestuario. Cuando el bloque funcionaba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario